Por este medio les hago llegar las fechas en que Cablevisión entrará a trabajar en cada una de las torres, para que lo hagan del conocimiento de sus vecinos y sepan a partir de que día pueden empezar a contratar.
Saludos
Mayra Cordero B
Por este medio les hago llegar las fechas en que Cablevisión entrará a trabajar en cada una de las torres, para que lo hagan del conocimiento de sus vecinos y sepan a partir de que día pueden empezar a contratar.
Saludos
Mayra Cordero B
Vecinos:
Por este medio les informo que el día de hoy vendrán nuevamente personal de gas natural a hacer algunas lecturas de verificaciones en los siguientes edificios:
Edificio Caracas Completo
El cabo 104
Ankara 502
Asunción 502 y 601
Bogota 405 y 305
Brasilia 406
Camberra 603
Honolulu 101
Luanda 503
San Salvador 303
Para que cada uno de los administradores tome sus medidas pertinentes para sus escotillas.
Mayra Cordero
BUENAS TARDES A TODOS LOS PROPIETARIOS DE CAJON QUE SE COPIAN EN ESTE ESPACIO.
POR ESTE MEDIO SE HACE UNA ATENTA INVITACION PARA QUE EL PROXIMO SABADO 8 DE SEPTIEMBRE 2012 A LAS 09:00 AM, ACUDAN A UNA REUNION DE PROPIETARIOS/POSEEDORES DE CAJON DE LA TORRE DE ESTACIONAMIENTOS. LA CUAL SE LLEVARA A CABO EN EL JARDIN QUE SE ENCUENTRA ATRAS DE LA OFICINA DE ADMINISTRACION.
ATENTAMENTE
LIC. ERICK ALBERTO VILLANUEVA BALDERAS
ADMINISTRACION PROVISIONAL DE LA TORRE DE ESTACIONAMIENTOS
UNIDAD HABITACIONAL TORRES DEMET TOREO
REPORTA AL 071 SI NO TIENES ENERGIA ELECTRICA.
http://www.cfe.gob.mx/Paginas/contactanos.aspx
La liberacione de la mujer
Desde un punto de vista sociológico la evolución en el estatus de la mujer occidental representa una de las mayores mutaciones sociales de nuestro siglo. Dadas sus repercuciones sobre la estructura profunda de nuestra civilización, estos cambios poseen una trascendencia muy superior a las revoluciones económicas y sociales recientes.
Se tiene, sin emabrgo, una imagen bastante vaga del verdadero significado de esa evolución dentro de la condición femenina y más aún de sus características específicas en el caso del noreste de México.
Si muchos hombres, así como algunas instituciones se oponen a este progresos por principio temiendo ser afectados de alguna u otra forma, todos los indicadores sociológicos nos muestran que el cambio es ineluctable.
Mas esto no implica que dicho proceso sea necesariamente idéntico al de los países anglosajones o europeos. Toda evolución se conforma con las condiciones de cada grupo social.
Nuestro objetivo, a lo largo de este estudio global de la condición femenina en el noreste de México, es proporcional lector una perspectiva del proceso de cambio en nuestra región, y enriquecerlo con algunos elementos de reflexión que le ayuden a mejorar su comprensión de este fenómeno social e histórico.
Que se esté a favor o en contra, la gente suele denominar el fenómeno con el nombre de liberación de la mujer. A partir de ese momento se le atribuyen cualidades o defectos, se le califica como libertinaje o como acto de justicia, generado a su alrededorun caos de ideas difíciles de comprender.
Conviene entonces distinguir tres formas de liberación de la mujer: la material, la sexual y la social.
La independencia material
La primera forma de liberación es de tipo económico, y se refiere a la incorporación de la mujer dentro de los procesos de producción urbanos contemporáneos. No queremos decir con esto que la mujer no haya participado anteriormente en la vida económica, sino que la evolución de la sociedad urbana iba relegando a actividades secundarias y mal remuneradas.
A este respecto, el cambio se da paralelo al desarrollo de las actividades de servicio y a la tecnificación de la industria, pues en esas circunstancias los obstáculos «naturales» que impedían a la mujer incorporarse a dichos sectores se van haciendo cada vez menos importantes. Tratándose de un trabajo estrictamente intilectual, la capacidad fisiolóigica de hombres y mujeres para desempeñarlo correctamente es idéntica.
Queda aún vencer los obstáculos «culturales» sobre la participación de la mujer al sector productivo y los problemas prácticos que eso acarrea.
Los primeros, como veremos en los artículos consagrados a analizar a la mujer del noreste frente al trabajo, siguen limitando su campo de operación.
En cuanto a los segundos -es decir, problemas tales como la falta de guarderías y de equipamiento de apoyo para la mujer que trabaja-, constituyen un impedimento al desarrollo profesional de las mujeres casadas con responsabilidad de una familia.
Ambos tipos de obstáculos representan, según la opinión de mujeres hoy día productivas y participativas dentro de nuestra sociedad, un reto que afrontar para el siglo XXI.
El poder de decidir
La segunda forma de liberación es de orden sexual. Se trata de uno de los aspectos más controvertidos del debate, pues en él se discuten problemas fundados en concepciones morales de origen religioso; siendo de hecho uno de los principales argumentos de quienes se oponen al proceso de cambio. Esto da al tema un caracter delicado, mas no podemos evitar el tratarlo tal y como se presenta.
Los tres tames principales en esta problemática son: la difusión de los métodos anticonceptivos seguros, la cuestión de las relaciones sexuales de la mujer antes y fuera del matrimonio, y la cuestión del aborto. Los dos primeros temas involucran esencialmente la moral, el tercero tiene además, repercusiones jurídicas a nivel constitucional.
Independientemente de nuestra posición al respecto, debemos señalar el carácter ineluctable del primer punto. Esto en razón de la mundanización de los medios de comunicación y del comercio, así como de la problemática demográfica nacional, lo cual conduce al gobierno a apoyar estas disposiciones de limitación de nacimientos.
Al respecto, lo importante es que a través de los métodos anticonceptivos, la mujer adquiere un total control sobre su sexualidad y su fecundidad, lo cual constituye una mutación extraordinaria en la historia de la humanidad.
Ese nuevo poder de decisión puede conducir a la mujer a adoptar nuevas actitudes con respecto a su vida sexual, reivindicando una libertad que antes sólo se podía permitir el hombre, independientemente de la moral.
Se encuentra ahí el centro del conflicto que antepone a hombres y mujeres, a liberales y moralistas.
Los hombres del noreste opinan diferentemente según su edad, su estado civil o su manera de pensar. Si bien los jóvenes solteros y «liberales» se quejan de la falsa liberación sexual de las norestenses, los padres de familia conservadores se inquietan al observar las actitudes provocadoras de «Madonna», ídolo de los jóvenes de hoy.
Por nuestra parte, trataremos de dar la palabra a las principales involucradas, es decir, a las jóvenes, a quienes se les consagra un artículo.
En cuanto al problema del aborto, dada su posición marginal dentro de los cambios de la mujer norestense actual, lo dejaremos para una edición posterior.
Nuevas relaciones con su pareja
Como extensión de las dos formas anteriores de liberación aparece una tercera, es decir, la liberación social de la mujer.
Con la adquisición progresiva de una cierta independencia material y del poder de decidir sobre su sexualidad, la mujer alcanza los medios que le permiten exigir una cierta calidad de relación con la sociedad en general, y en particular con su familia y esposo.
Evidentemente el cambio es lento, pues el acceso a la independencia material de la mujer, así como a la aceptación de su sexualidad, se producen en un contexto conflictivo y lleno de obstáculos culturales. también es a veces doloroso, pues toca células sumamente delicadas de la organización social tradicional.
Aparece irremediablemente el problema del divorcio, fenómeno que si bien va más allá de la simple evolución de la condición femenína, la involucra en forma particular.
En el noreste, el aumento del número de divorcios es espectacular, la mayoría de los cuales son solicitados por la esposa. Nos preguntaremos entonces sobre los motivos que llevan a las mujeres a adoptar esa posición.
Otro fenómeno similar se refiere al aumento importante de la soltería femenina voluntaria, es decir, las mujeres que prefieren no casarse a hacerlo con alguien no conforme a sus espectativas. Una vez más, independencia económica y poder de decisión sobre su sexualidad entran en juego con esa actitud, la cual será tratada en un artículo.
Ambas actitudes manifiestan una clara voluntad de establecer un nuevo tipo de relación de poder en el seno de la familia. Una relación más igualitaria, donde derechos y obligaciones son compartidos, o en todo caso establecidos en forma conjunta.
Sin embargo, no todas las mujeres participan de esa cruzada, por lo que expondremos la opinión de aquellas que se oponen a manera de plantear el problema en su totalidad.
El paternalimo puesto en duda
esta evolución de la mujer aparece como un severo cuestionamiento a la estructura paternalista de nuestra organización social.
Desde ese punto de vista, la liberación social de la mujer se inscribe en un movimiento más amplio de reajuste de las relaciones de poder en la sociedad en general. Este vivió intensos momentos con la rebelión estudiantil de 1968, y ha continuado avanzando a partir de los movimientos participativos en la vida políticaa, en la empresa, o en la administración del medio ambiente (ecologismo).
En el caso particular de la condición femenina, su nueva actitud pone en duda mucho tutelajes establecidos. Su poder de decisión frente a la sexualidad es un reto contra la autoridad de los padres y de la iglesia. Su deseo de reequilibrar las relaciones dentro de la familia es un desafío a la autoridad material.
Esto explica la reacción hostil, en ocasiones hasta violenta de muchos representantes de estas instituciones: padres de familia, miembros de iglesia, esposos o futuros esposos, e instituciones asociadas a los valores tradicionales.
La marcha atrás
A este respecto, debemos recordar que paralelamente a los fenómenos de liberación de la mujer – particulares de los países occidentales avanzados-, existen movimientos totalmente opuestos. Se trata de sistemas de pensamiento filosóficos o religiosos que han conseguido imponerse en algunas naciones, exigiendo un regreso a los valores tradicionales más estrictos.
El caso más dramático es el del integrismo musulmán, victorioso en Irán, y parcialmente en Libia, Argelia, Tunez, Arabia Saudita y otras naciones del Oriente Medio.
Los tradicionalistas de estos países han conseguido la sumisión absoluta de la mujer. Se ha impuesto el porte de la vestimenta tradicional, en la cual sólo se pueden apreciar los ojos de la persona para evitar toda tentación sexual, y se han reestablecido los castigos tradicionales en caso de falta de respeto al hombre. En Irán, el adulterio femenino es penaliado con el apedreo público hasta la muerte.
Dichas actitudes pueden parecer excesivas para nuestra sensibilidad occidental, mas son representativas de los excesos a los que pueden llegar ciertas formas de tradicionalismo religioso.
En países occidentales, la España franquista manifestó una clara oposición a toda forma de liberación femenina, conociendo un cierto éxito gracias a medidas represivas. Mas al morir el dictador, la sociedad española se vio envuelta en un proceso de liberación vertiginosa. En otras palabras, la represión no fue capaz de cambiar el sentido de la historia.
Existe evidentemente la vía del convencimiento y del fortalecimiento de los valores tradicionales. Es quizá la más arraigada en nuestro medio. Sólo podemos indicar que sus efectos se ven limitados por la fuerte presencia de discursos contradictorios, principalmente dentro de los medios de comunicacións. Por otro lado, el alto costo de las escuelas privadas conservadoras -principales centros de transmisión de los valores tradicionales- limita su difusión a aquellos estratos sociales capaces de pagar colegiaturas elevadas para «tanto hijos como Dios les mande».

Las causas de la infidelidad son diversas. Ésta responde a factores genéticos, biológicos, químicos, sicológicos, ambientales, sociales y culturales. Una investigación sobre el tema, en la que participaron académicos de la Facultad de Sicología y el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), revela que en años recientes esta práctica se ha incrementado en el país.
Los resultados del estudio muestran que 15 por ciento de las mujeres y 25 por ciento de los hombres han mantenido alguna vez en su vida relaciones extras con personas que no son su pareja. Y si se contabilizan las infidelidades sólo «emocionales», es decir, que no involucraron sexo, los números se elevan a 35 por ciento en el caso de mujeres y 45 para los varones.
La investigación ubica algunas de las razones por las que las personas ponen los cuernos. Ellas lo hacen –en el siguiente orden de importancia– por problemas de comunicación con la pareja, insatisfacción sexual, falta de amor, características personales de los otros hombres, dinero y por desquite ante una infidelidad previa de su compañero. En tanto, los varones recurren a esa práctica atraídos por el físico de otras mujeres, escasa comunicación, insatisfacción sexual, falta de amor, mala higiene de su pareja, problemas económicos y por venganza.
Otros datos indican que mientras ellos lo hacen «para refrendar su hombría» y buscar placer, las mujeres quieren obtener cariño, comprensión y afecto. Los sitios más propicios para la infidelidad son: centros de trabajo, clubes, bares y gimnasios.
El estudio duró alrededor de un año. Se basó en una muestra de 300 parejas, entre casados, en unión libre y noviazgos. Y se aplicó a personas de 25 a 40 años de edad.
Algunas conclusiones refieren que para ellas es más importante ser tomadas en cuenta. Uno de los problemas de comunicación que las mujeres identifican es que sus compañeros no les comparten nada.
Los varones realzan las características físicas de otras mujeres, lo que indica que en ellos gobierna el impulso y la irreflexión ante la presencia de una chica atractiva.
Sobre el tema, Ignacio Camacho Arroyo, experto de la Facultad de Química de la UNAM, comenta que la interacción de ciertas hormonas con receptores cerebrales específicos hace que algunas personas sean propensas a ser infieles a sus parejas.
Estudios internacionales han mostrado que la genética es uno de los factores que participan en la infidelidad. El académico universitario, experto en investigación biomédica básica, resalta que la hormona llamada vasopresina está relacionada con los lazos sociales, sean de pareja o materno/paterno-infantil.
Al igual que el resto de las hormonas, la vasopresina –que participa en la regulación de diversos procesos en el cuerpo, incluso se le conoce como hormona antidiurética y es importante para regular la presión arterial– tiene receptores específicos, y en éstos puede haber variantes en las células.
La presencia de estas variantes –explica Camacho Arroyo– puede determinar que la mujer o el hombre estrechen o no sus lazos sociales y de pareja. Esto hace más factible que puedan mantenerse solteros, sean monógamos o mantengan relaciones de infidelidad.
Pruebas científicas aplicadas en ratones de campo hallaron variantes de los receptores para vasopresina entre aquellos que se mantenían en la monogamia y los que era polígamos. Además, la distribución y concentración de estas variantes fue diferente en el cerebro de los monógamos y de los polígamos.
Posteriormente, con técnicas de biología molecular, los científicos transfirieron el gen que codifica para alguna de estas variantes de los roedores monógamos a los polígamos. Y en su etapa adulta, con pruebas conductuales encontraron que los roedores originalmente polígamos presentaron conductas monógamas.
Con base en esos avances, hace cuatro años en Suecia se aplicaron pruebas con seres humanos. En éstas se estudió una variante del gen del receptor para la vasopresina y se asoció a encuestas donde le preguntaba el estado sentimental y si tenían o no problemas con sus parejas.
«Lo que encontraron fue que había una variante en particular, llamada AVPR1A, que se asociaba a ciertas conductas: si eran solteros o si estaban casados y presentaban conflictos, esto último debido a que sus lazos de pareja no eran tan sólidos ni estrechos. Se piensa, por tanto, que la fidelidad tiene una determinación genética.»
Sin embargo, aclara el investigador, la genética no es el único factor que propicia engañar a la pareja. Esto también se presenta por aspectos biológicos, sociales, ambientales, sicológicos y culturales. Más que una sentencia, presentar ciertas variantes en dichos receptores cerebrales lo único que hace es señalar predisposición a ciertas conductas.
TOMADO DE:Periódico La Jornada, Martes 14 de febrero de 2012, p. 39
Hace ya más de treinta años, como resultas del trabajo de campo que dio lugar a su teoría de los roles, Henry Mintzberg ya nos advertía de una serie de mitos entorno a la dirección refiriéndose a una serie de afirmaciones que no se “sostenían ante un escrutinio cuidadoso de los hechos”. Entre estos mitos, Mintzberg destacaba los siguientes:
El directivo es un planificador reflexivo y sistemático.
Se trata de una persona alejada de las incidencias y del día a día.
El directivo toma decisiones basándose en información rigurosamente objetiva y formalizada.
La dirección evoluciona hacia ser considerada una ciencia y una profesión.
Estos cuatro mitos son tanto o más válidos en la actualidad como lo eran en el momento en el que fueron descritos, exceptuando quizás el último, ya que la dirección sí que puede ser considerada, de manera bastante extendida, una profesión y así lo acredita la oferta y la multitud de espacios formativos que tienen como razón de ser el satisfacer la demanda de este tipo de profesionales. Pero, aunque se ha pretendido, está lejos de ser una ciencia ya que los intentos de dotarla de rigurosidad y método han topado con el resto de mitos los cuales todavía distan bastante de hacerse realidad debido a las cualidades que, mal que nos pese, se siguen valorando en la mayoría de los perfiles directivos.
En la actualidad, existe una divergencia tal entre lo que se cree que se ha de querer y lo que se quiere de verdad que podría mover a la revisión y ampliación de los mitos mintzberianos, ya que es en gran modo responsable de que mucho del actual discurso que existe sobre el management y el liderazgo no cuadre en la realidad de muchos directivos o mueva a sonrisas de soslayo ante discursos apasionados por parte de esperanzados visionarios.
Así pues:
Hablamos de liderar cuando lo que se quiere realmente es mandar, ejercer el poder, ser visibles en él para mantenerlo y, en definitiva, hacer hacer en el sentido más estricto.
Se aconseja distribuir el liderazgo en un sistema que no ha aprendido a delegar, que desconfía por defecto y que considera un indicador de prudencia y seriedad la transferencia de responsabilidades pero no de autoridades.
Se pretende que a quien se le ha valorado y reconocido por competir, impulse la colaboración y siente las bases del trabajo en equipo.
Se subraya la importancia de lo estratégico mientras se habla en términos de costes y se focaliza realmente la atención en un presupuesto que determina que es lo táctico y operativo y qué es realmente lo importante.
Las personas no quieren que nadie les mande pero exigen que se les diga lo que han de hacer, por aquello de ser responsables sin responsabilidades o por aquella dicotomía perenne en el espíritu humano representada por el “ni contigo ni sin ti…”.
La participación es vista como una amenaza por quien la debe favorecer y como un coñazo, una debilidad o un “pasar la pelota” para quien la ha de ejercitar.
Se habla de transparencia mientras, paralelamente, se recomiendan opacidades y erigen barreras para hacer las cosas como a uno le parece sin que nadie meta la nariz.
Se pretende sensibilizar hacia el cambio más radical desde mullidas, cálidas e incuestionables zonas de confort.
Se llama a la innovación, a la iniciativa, la responsabilidad y el aprendizaje extendido en el puesto de trabajo mientras se desconfía del posible uso e incluso se prohíbe el acceso a los principales canales de información y de transmisión de conocimiento.
Se habla de comunicar cuando a una gran mayoría no le interesa mucho más que aquello que quiere decir.
Una vez más, seguimos moviéndonos en aquello que damos por hecho pero que ni tan sólo se ha convertido en deseo y que, de hallarse en algún lado, se encuentra en el limbo de aquellos desafíos que alguna vez debería apetecer acometer.
El cerebro humano está formado por varias zonas diferentes que evolucionaron en distintas épocas. Cuando en el cerebro de nuestros antepasados crecía una nueva zona, generalmente la naturaleza no desechaba las antiguas; en vez de ello, las retenía, formándose la sección más reciente encima de ellas.
Esas primitivas partes del cerebro humano siguen operando en concordancia con un estereotipado e instintivo conjunto de programas que proceden tanto de los mamíferos que habitaban en el suelo del bosque como, más atrás aún en el tiempo, de los toscos reptiles que dieron origen a los mamíferos.
La parte más primitiva de nuestro cerebro, el llamado ‘cerebro reptil’, se encarga de los instintos básicos de la supervivencia -el deseo sexual, la búsqueda de comida y las respuestas agresivas tipo ‘pelea-o-huye’.
En los reptiles, las respuestas al objeto sexual, a la comida o al predador peligroso eran automáticas y programadas; la corteza cerebral, con sus circuitos para sopesar opciones y seleccionar una línea de acción, obviamente no existe en estos animales.
Sin embargo, muchos experimentos han demostrado que gran parte del comportamiento humano se origina en zonas profundamente enterradas del cerebro, las mismas que en un tiempo dirigieron los actos vitales de nuestros antepasados.
‘Aun tenemos en nuestras cabezas estructuras cerebrales muy parecidas a las del caballo y el cocodrilo’, dice el neurofisiólogo Paul MacLean, del Instituto Nacional de Salud Mental de los EE.UU.
Nuestro cerebro primitivo de reptil, que se remonta a más de doscientos millones de años de evolución, nos guste o no nos guste reconocerlo, aún dirige parte de nuestros mecanismos para cortejar, casarse, buscar hogar y seleccionar dirigentes. Es responsable de muchos de nuestros ritos y costumbres (y es mejor que no derramemos lágrimas de cocodrilo por esto).
EL CEREBRO
EMOCIONAL
El sistema límbico, también llamado cerebro medio, es la porción del cerebro situada inmediatamente debajo de la corteza cerebral, y que comprende centros importantes como el tálamo, hipotálamo, el hipocampo, la amígdala cerebral (no debemos confundirlas con las de la garganta).
Estos centros ya funcionan en los mamíferos, siendo el asiento de movimientos emocionales como el temor o la agresión.
En el ser humano, estos son los centros de la afectividad, es aquí donde se procesan las distintas emociones y el hombre experimenta penas, angustias y alegrías intensas
El papel de la amígdala como centro de procesamiento de las emociones es hoy incuestionable. Pacientes con la amígdala lesionada ya no son capaces de reconocer la expresión de un rostro o si una persona está contenta o triste. Los monos a las que fue extirpada la amígdala manifestaron un comportamiento social en extremo alterado: perdieron la sensibilidad para las complejas reglas de comportamiento social en su manada. El comportamiento maternal y las reacciones afectivas frente a los otros animales se vieron claramente perjudicadas.
Los investigadores J. F. Fulton y D. F. Jacobson, de la Universidad de Yale, aportaron además pruebas de que la capacidad de aprendizaje y la memoria requieren de una amígdala intacta: pusieron a unos chimpancés delante de dos cuencos de comida. En uno de ellos había un apetitoso bocado, el otro estaba vacío. Luego taparon los cuencos. Al cabo de unos segundos se permitió a los animales tomar uno de los recipientes cerrados. Los animales sanos tomaron sin dudarlo el cuenco que contenía el apetitoso bocado, mientras que los chimpancés con la amígdala lesionada eligieron al azar; el bocado apetitoso no había despertado en ellos ninguna excitación de la amígdala y por eso tampoco lo recordaban.
El sistema límbico está en constante interacción con la corteza cerebral. Una transmisión de señales de alta velocidad permite que el sistema límbico y el neocórtex trabajen juntos, y esto es lo que explica que podamos tener control sobre nuestras emociones.
Hace aproximadamente cien millones de años aparecieron los primeros mamíferos superiores. La evolución del cerebro dio un salto cuántico. Por encima del bulbo raquídeo y del sistema límbico la naturaleza puso el neocórtex, el cerebro racional.
A los instintos, impulsos y emociones se añadió de esta forma la capacidad de pensar de forma abstracta y más allá de la inmediatez del momento presente, de comprender las relaciones globales existentes, y de desarrollar un yo consciente y una compleja vida emocional.
Hoy en día la corteza cerebral, la nueva y más importante zona del cerebro humano, recubre y engloba las más viejas y primitivas. Esas regiones no han sido eliminadas, sino que permanecen debajo, sin ostentar ya el control indisputado del cuerpo, pero aún activas.
La corteza cerebral no solamente ésta es el área más accesible del cerebro: sino que es también la más distintivamente humana. La mayor parte de nuestro pensar o planificar, y del lenguaje, imaginación, creatividad y capacidad de abstracción, proviene de esta región cerebral.
Así, pues, el neocórtex nos capacita no sólo para solucionar ecuaciones de álgebra, para aprender una lengua extranjera, para estudiar la Teoría de la Relatividad o desarrollar la bomba atómica. Proporciona también a nuestra vida emocional una nueva dimensión.
Amor y venganza, altruismo e intrigas, arte y moral, sensibilidad y entusiasmo van mucho más allá de los rudos modelos de percepción y de comportamiento espontáneo del sistema límbico.
Por otro lado -esto se puso de manifiesto en experimentos con pacientes que tienen el cerebro dañado-, esas sensaciones quedarían anuladas sin la participación del cerebro emocional. Por sí mismo, el neocórtex sólo sería un buen ordenador de alto rendimiento.
Los lóbulos prefrontales y frontales juegan un especial papel en la asimilación neocortical de las emociones. Como ‘manager’ de nuestras emociones, asumen dos importantes tareas:
· En primer lugar, moderan nuestras reacciones emocionales, frenando las señales del cerebro límbico.
· En segundo lugar, desarrollan planes de actuación concretos para situaciones emocionales. Mientras que la amígdala del sistema límbico proporciona los primeros auxilios en situaciones emocionales extremas, el lóbulo prefrontal se ocupa de la delicada coordinación de nuestras emociones.
Cuando nos hacemos cargo de las preocupaciones amorosas de nuestra mejor amiga, tenemos sentimientos de culpa a causa del montón de actas que hemos dejado de lado o fingimos calma en una conferencia, siempre está trabajando también el neocórtex.
El Habitante de Torres del Toreo es el capital intangible más importante que esta Unidad Habitacional puede tener, ya que representa el valor de todas las relaciones que posee, su capital social.
Los ideales de trabajo en equipo y sociedad solidaria chocan con los conflictos humanos. El lazo social puede cortarse por el hilo delgado de las relaciones interpersonales.
El comportamiento de un individuo depende de su capacidad perceptiva, que es la ventana por la que incorpora el mundo. Lo real es uniforme pero lo que importa es la percepción. Por ejemplo, si se selecciona basura, basura se guarda y se emite. La tendencia a percibir en piloto automático evita ser invadido por múltiples estímulos, pero impide el ingreso de valiosa información. Con la bipedestación, la mano reemplazó a la boca, el cerebro se desarrolló, nacieron el alfabeto y el pensamiento; y se perdió agudeza sensorial, elemento clave de la inteligencia social. Los conceptos abstraen lo general de lo particular, con ellos se lee, se filtra, se traduce y se interpreta. Como son filtros falibles, no aceptemos que “lo vi con mis propios ojos”, ya que los ojos perciben a través de cristales deformadores.
Inteligencia social y emocional. El pensamiento no puede certificar la percepción ya que también es promotor de los errores. El pensador no puede superar la calidad de los datos en los que cree, ni cambiar los contenidos de la memoria. Además la emoción actúa sobre la percepción como una guía poderosa pero imprecisa y primitiva. Apelar a la racionalidad no debe ocultar la importancia del sentimiento, cuya interacción con el pensamiento genera intenciones que llevan a la acción. ¿Se puede hacer inteligente la pasión?
Para desarrollar el poder capaz de las acciones productivas, al querer hay que sumarle la eficacia. Entonces, identificar el querer es primordial, porque quien no sabe a que puerto desea arribar no consigue vientos favorables.
Como no existe la inmaculada percepción y sí la racionalidad limitada, hay que dudar de la inteligencia social sabiendo que es habitual interpretar a favor de uno mismo, condicionado por emociones incontrolables y por creencias, valores e impulsos egoístas formados en una sociedad competitiva que conducen al autoritarismo consecuente.
La memoria bien estructurada evita repetir errores. Conocer sus límites enseña a negociar sin arrogancia, a considerar que si dos no quieren uno no puede y a ser responsables. Somos libres para decidir pero sepamos que los mejores resultados surgen cuando inteligencia social dirige la poderosa red de interacciones entre actos propios y ajenos.
Como en el ajedrez somos piezas del tablero social en interacción con otras piezas y con las reglas del juego. Un peón puede ganar una partida y una neurona vale más si está conectada con las demás. El principio base de la inteligencia social es que solo no se puede.
Dijo John Donn cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad, por consiguiente: Nunca preguntes por quien doblan las campanas, las campanas doblan por ti.
La tendencia a ver y juzgar a los demás desde una perspectiva egocéntrica, y a engañarse separando lo que se dice de lo que se hace, promueve acciones contradictorias con los principios que se enuncian. Como formamos parte de numerosos grupos cuyo éxito será también el nuestro, aprendamos a generar un comportamiento en el cual los errores se conviertan en guías del aprendizaje social: seamos creadores de equipos de alta productividad con inteligencia social. El test de la excelencia consiste en estudiar los grupos humanos en los que intervenimos evaluando el resultado de nuestras producciones sociales en familia, amistades, entorno social y relaciones laborales
. Así podremos evaluar el capital social que creamos en nuestra vida: “Dime con quien andas y te diré quien eres”.
La realidad exterior existe pero lo valioso es como cada uno pueda construirla interiormente, para recrear un mundo en el que todos podamos habitar.